Este es un
camino precolombino ubicado aproximadamente a unos 150 Km de la ciudad de La
Paz que comienza a una altura de 2700 m.s.n.m. aproximadamente.
Este camino no es muy transitado por turistas pero si por los mineros que buscan oro por la zona.
La dificultad
de efectuar una caminata por este trayecto es muy difícil, no es común que las agencias
de viaje promocionen la realización de este viaje, el cual está calculado para
realizarlo entre siete y diez días.
Existen muchas
posibilidades de perderse o desviarse de la ruta y aparecer en otras
poblaciones o en minas en medio de la montaña.
Algunas
recomendaciones
No recomiendo
en absoluto viajar solo. El camino está definido sobretodo por senderos, es
fácil perderse o desviarse, no existe comercio para turistas y son pocos los
lugares donde acampar sobre todo los últimos días de caminata.
Lo
recomendable es viajar a partir de los meses de abril hasta finales de octubre
ya que las lluvias comienzan en noviembre hasta marzo.
Mi experiencia
Realicé este
trayecto una sola vez, viajé con el amigo con el que realicé mis otros viajes,
tardamos cinco días en terminar el recorrido y un día más para salir del centro
minero donde termina el camino ya que debimos esperar a que haya transporte.
Nosotros
partimos desde Sorata, pero algunas personas prefieren adelantar un día de
caminata tomando un transporte 4x4 que los lleva a una población cercana.
Este trayecto era
mucho más largo pero debido al ingreso de las cooperativas mineras y la
apertura de caminos, se perdieron los tramos al comienzo y al final.
La vista es
maravillosa, existen pocas casas por donde se pasa, nos cruzamos con muchos
mineros, había muchos derrumbes y tuvimos que cruzar algunos ríos ya que los
senderos habían desaparecido por los derrumbes.
Un día nos
topamos con que el sendero por completo había desaparecido, para ser más
preciso, la montaña se había derrumbado, tuvimos que retroceder y encontrar el
rastro de un campesino y de sus vacas que nos habían pasado el día anterior,
encontramos el rastro de los excrementos de las vacas, los cuales seguimos y
trepaban hacia el monte para luego descender de la misma manera, nosotros
tuvimos que seguir el rastro, así como los animales treparon nosotros hicimos
lo mismo.
Sentí mucho
miedo al realizar este viaje ya que los peligros eran evidentes.
Llovió mucho
pero también nos hizo mucho calor, los últimos días no encontramos agua con
facilidad.
Existen pocos lugares
donde es necesario llegar para poder acampar.
Tengo planeado volver a realizar este viaje para darme de nuevo el gusto de transitar por un lugar muy hermoso.
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