Este es un
camino precolombino ubicado aproximadamente a unos 70 Km de la ciudad de La Paz
que comienza a una altura de 4000 m.s.n.m. aproximadamente.
Actualmente este camino no es muy transitado, se encuentra muy deteriorado y en algunas épocas del año escasea el agua.
La dificultad
de realizar una caminata por este trayecto es difícil, muchas agencias de viaje
promocionan realizar el viaje desde tres hasta siete días, pero es posible
realizarlo en un día y medio.
Existen muchas
posibilidades de perderse o desviarse de la ruta y llegar a otras poblaciones o
aparecer en minas en medio de la montaña.
Algunas
recomendaciones
No recomiendo viajar
solo debido a que también se dieron algunos casos de robos y asaltos, pero es
posible ir solo, es el camino menos transitado. El camino no está bien definido
por lo cual es fácil perderse o desviarse, no existe comercio para turistas y
son pocos los lugares para acampar.
Lo
recomendable es viajar a partir de los meses de abril hasta finales de octubre
ya que las lluvias comienzan en noviembre hasta marzo.
Mi experiencia
Realicé este
trayecto en tres oportunidades, la primera vez fui con el amigo con el que
viajé al camino del Choro, tardamos dos días y medio en llegar, la segunda vez fui
con otro amigo, en esa oportunidad nos escaseó el agua pero igual tardamos un
día y medio, la tercera vez fui solo el mes de noviembre del 2012, fue el
último viaje que realicé a un camino del inca, tardé un día y medio en hacer
todo el recorrido.
El trayecto parte
de la localidad de Chuñavi, antes se tomaba un bus desde la ciudad de La Paz
hasta esa población, se llegaba alrededor de las cuatro de la tarde pero ahora
se puede ir en minibús y se llega a las once de la mañana, aspecto que hizo
variar todo mi itinerario de distancias y tiempos de arribo a los lugares donde
poder acampar.
Llovió
bastante, cuando caminaba por la cumbre veía los relámpagos y sentía los
truenos caer a unos pocos metros, me encontré con un “Jucumari” que es el oso
del monte, el cual me contaron que baja a cazar desde el Alto Beni, el
encuentro fue desprevenido, al dar la vuelta una curva nos chocamos frente a
frente, mis ojos se abrieron de la sorpresa y vi que a él le pasó lo mismo, nos
miramos unos segundos en los que pensé ¿qué hago? ¿Corro o si viene hacia mi le
lanzo unas piedras?, creo que él debió pensar lo mismo, o tal vez pensó ¡Huy
que rico humano! al final se puso a correr bajando el monte, a unos veinte
metros se dio la vuelta, se sentó y me miró, pude leerle el pensamiento, me
dijo: Ok, te voy a dejar pasar y tu déjame seguir cazando unas ricas vacas que
se encontraban pastando más arriba.
Caminé hasta
las ocho de la noche ya que me emocioné caminando, además no había llegado al
lugar donde poder acampar, estaba en medio del monte y solo había mucha
vegetación y el sendero.
Fue en esta
ocasión en la que decidí nuca más viajar solo ya que tuve dos incidentes,
resbalé por el costado del sendero, que por cierto estaba muy resbaloso y
delgado, apenas pude agarrarme de lo que pude, pude sentir como mis piernas
flotaban en el aire sin poder pisar nada para ayudarme a subir, dado que
siempre supe que en casos de caídas de este tipo hay que tirarse al lado del
monte, eso fue lo que me salvó, me agarre de lo pude, ramas y del propio suelo,
ese momento solo pensé –acá nadie me encontrará, espero que no me duela al caer-
pude trepar y ponerme de pie y mirar hacia abajo, mi vista se perdió entre la
vegetación ya que no podía llegar a ver el fondo. Más adelante llegué a un rio
por el que era evidente que una riada había pasado, no encontraba un lugar por
donde pasar, todo estaba lleno de árboles y rocas inmensas, después de subir y
bajar encontré un lugar por donde pasar, debía saltar de roca en roca, pasé
hacia la primera roca y al intentar pasar hacia la segunda, resbale y caí de
espaldas al río, lo único que no se hundió fue mi rostro, ese momento pensé –
acá me van a encontrar flotando entre los troncos y las piedras- pude darme la
vuelta y pude salir completamente mojado, mi mochila tenía un protector el cual
evito que el agua entre en su interior, dado que ya era tarde y oscurecía
decidí seguir caminando y secar mis ropas al acampar, caminé como tres horas más
y llegué al lugar donde acampé.
El panorama en
este camino es diferente al del camino del Takesi y del Choro, pienso que este
camino tiene un mejor panorama, en época de lluvias todo se ve nublado.
Pude constatar que ya nadie transita este camino ya que algunos senderos están ocultos por la maleza, pude ver que hubo muchos derrumbes que ocultaron los senderos, toda la hierba estaba muy crecida y esto cubre algunos lugares donde poder acampar.
Obviamente también tengo planeado volver a realizar este viaje en marzo y en el mismo tiempo.
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