lunes, 4 de febrero de 2013

Yunga Cruz


Este es un camino precolombino ubicado aproximadamente a unos 70 Km de la ciudad de La Paz que comienza a una altura de 4000 m.s.n.m. aproximadamente.

Actualmente este camino no es muy transitado, se encuentra muy deteriorado y en algunas épocas del año escasea el agua.

La dificultad de realizar una caminata por este trayecto es difícil, muchas agencias de viaje promocionan realizar el viaje desde tres hasta siete días, pero es posible realizarlo en un día y medio.

Existen muchas posibilidades de perderse o desviarse de la ruta y llegar a otras poblaciones o aparecer en minas en medio de la montaña.

Algunas recomendaciones

No recomiendo viajar solo debido a que también se dieron algunos casos de robos y asaltos, pero es posible ir solo, es el camino menos transitado. El camino no está bien definido por lo cual es fácil perderse o desviarse, no existe comercio para turistas y son pocos los lugares para acampar.

Lo recomendable es viajar a partir de los meses de abril hasta finales de octubre ya que las lluvias comienzan en noviembre hasta marzo.

Mi experiencia

Realicé este trayecto en tres oportunidades, la primera vez fui con el amigo con el que viajé al camino del Choro, tardamos dos días y medio en llegar, la segunda vez fui con otro amigo, en esa oportunidad nos escaseó el agua pero igual tardamos un día y medio, la tercera vez fui solo el mes de noviembre del 2012, fue el último viaje que realicé a un camino del inca, tardé un día y medio en hacer todo el recorrido.

El trayecto parte de la localidad de Chuñavi, antes se tomaba un bus desde la ciudad de La Paz hasta esa población, se llegaba alrededor de las cuatro de la tarde pero ahora se puede ir en minibús y se llega a las once de la mañana, aspecto que hizo variar todo mi itinerario de distancias y tiempos de arribo a los lugares donde poder acampar.

Llovió bastante, cuando caminaba por la cumbre veía los relámpagos y sentía los truenos caer a unos pocos metros, me encontré con un “Jucumari” que es el oso del monte, el cual me contaron que baja a cazar desde el Alto Beni, el encuentro fue desprevenido, al dar la vuelta una curva nos chocamos frente a frente, mis ojos se abrieron de la sorpresa y vi que a él le pasó lo mismo, nos miramos unos segundos en los que pensé ¿qué hago? ¿Corro o si viene hacia mi le lanzo unas piedras?, creo que él debió pensar lo mismo, o tal vez pensó ¡Huy que rico humano! al final se puso a correr bajando el monte, a unos veinte metros se dio la vuelta, se sentó y me miró, pude leerle el pensamiento, me dijo: Ok, te voy a dejar pasar y tu déjame seguir cazando unas ricas vacas que se encontraban pastando más arriba.

Caminé hasta las ocho de la noche ya que me emocioné caminando, además no había llegado al lugar donde poder acampar, estaba en medio del monte y solo había mucha vegetación y el sendero.

Fue en esta ocasión en la que decidí nuca más viajar solo ya que tuve dos incidentes, resbalé por el costado del sendero, que por cierto estaba muy resbaloso y delgado, apenas pude agarrarme de lo que pude, pude sentir como mis piernas flotaban en el aire sin poder pisar nada para ayudarme a subir, dado que siempre supe que en casos de caídas de este tipo hay que tirarse al lado del monte, eso fue lo que me salvó, me agarre de lo pude, ramas y del propio suelo, ese momento solo pensé –acá nadie me encontrará, espero que no me duela al caer- pude trepar y ponerme de pie y mirar hacia abajo, mi vista se perdió entre la vegetación ya que no podía llegar a ver el fondo. Más adelante llegué a un rio por el que era evidente que una riada había pasado, no encontraba un lugar por donde pasar, todo estaba lleno de árboles y rocas inmensas, después de subir y bajar encontré un lugar por donde pasar, debía saltar de roca en roca, pasé hacia la primera roca y al intentar pasar hacia la segunda, resbale y caí de espaldas al río, lo único que no se hundió fue mi rostro, ese momento pensé – acá me van a encontrar flotando entre los troncos y las piedras- pude darme la vuelta y pude salir completamente mojado, mi mochila tenía un protector el cual evito que el agua entre en su interior, dado que ya era tarde y oscurecía decidí seguir caminando y secar mis ropas al acampar, caminé como tres horas más y llegué al lugar donde acampé.

El panorama en este camino es diferente al del camino del Takesi y del Choro, pienso que este camino tiene un mejor panorama, en época de lluvias todo se ve nublado.

Pude constatar que ya nadie transita este camino ya que algunos senderos están ocultos por la maleza, pude ver que hubo muchos derrumbes que ocultaron los senderos, toda la hierba estaba muy crecida y esto cubre algunos lugares donde poder acampar.

Obviamente también tengo planeado volver a realizar este viaje en marzo y en el mismo tiempo.

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