Este es un
camino precolombino ubicado aproximadamente a unos 20 Km de la ciudad de La Paz
que comienza a una altura de 4700 m.s.n.m. aproximadamente.
Algunos tramos del trayecto fueron refaccionados debido a la gran afluencia de turistas y porque este camino une algunas poblaciones, este es el camino mejor conservado que existe, también se construyeron dos puentes colgantes para atravesar el río.
La dificultad
de efectuar una caminata por este trayecto es moderada, muchas agencias de
viaje promocionan realizar el viaje en tres o cuatro días, pero es posible
realizarlo hasta en dos días.
El camino está
bien definido y es casi imposible perderse aunque si no se presta atención uno
puede desviarse por algunos senderos aledaños pero es fácil darse cuenta a
tiempo.
Algunas
recomendaciones
Es posible ir
solo a este camino, sobretodo en temporada alta, es un camino muy transitado
por turistas. El camino está bien definido por lo cual es difícil perderse o
desviarse, existe comercio para turistas con la venta de refrescos, galletas y
otros productos, además algunas personas del lugar alquilan sus espacios para
acampar.
Lo
recomendable es viajar a partir de los meses de abril hasta finales de octubre
ya que las lluvias comienzan en noviembre hasta marzo.
Mi experiencia
Realicé este
trayecto en cuatro oportunidades, la primera vez fui con un amigo, tardamos dos
días y medio en llegar, esta fue la primera vez que iba por alguno de los
caminos del inca, la segunda vez también fui con la misma persona y llegamos en
el mismo tiempo ya que cocinábamos a medio día y en la noche, comíamos muy bien
durante nuestros viajes, la tercera vez fui solo y tardé casi dos días, la
cuarta vez fui con mi esposa, con mi hermano y su pareja y mis dos sobrinos y
tardamos dos días y medio.
El trayecto parte
de la Apacheta de la cumbre camino a Los Yungas, ahora es posible llegar hasta
este lugar en movilidad, de lo contrario, hay que caminar como dos horas desde
la carretera, la vista es maravillosa.
Solo existen dos poblaciones que se atraviesan durante el trayecto, Samayapampa y Chucura pero muchos campesinos habitan en varias partes del trayecto quienes también venden algunos productos como ser refrescos, cerveza, galletas y algunos enlatados, algunos preparan sándwiches y otras alimentos según su disponibilidad.
Existen varios lugares donde acampar, ya sea cerca del río o en medio de la montaña, de igual manera que en el camino del Takesi, algunas personas del lugar adecuaron y alquilan espacios para acampar, en temporada de calor escasea el agua sobre todo antes de finalizar el trayecto.
Una importante característica de este camino es que casi al final de la ruta se encuentra "El japonés", quien es una persona que se vino de su país hace muchas décadas, él nos contó que se vino de Japón cuando era muy joven y decidió quedarse a vivir en el lugar denominado Sandillani.
La primera y
segunda vez que fui, nos ofreció acampar dentro de su casa en el cual tenía
espacios planos llenos de pasto y de flores y pequeños sembradíos que él había
hecho. Nos dijo que un día, al ver que por ese lugar transitaban caminantes,
decidió tomar nota de cada persona que por ahí pasaba, nos mostró al menos dos
decenas de cuadernos con datos de todas las personas que habían pasado, personas
de todas las nacionalidades, de ambos géneros y de variadas edades.
Nos hizo pasar a su habitación en la cual vimos fotos antiguas de Japón las cuales fueron sacadas de revistas y pegadas en sus paredes. En mi tercer viaje también me ofreció acampar en sus jardines, ahí pude apreciar que ya estaba cansado, en mi cuarto viaje, la última vez fui por ese camino el año 2010, se lo veía más viejo y mucho más cansado, andaba casi agachado y le había salido una joroba, no salió cuando llegamos al lugar como siempre lo hacía cuando los perros ladraban y avisaban que alguien pasaba por ahí, toqué su puerta y grité, pensé que ya no estaba, tuve que entrar y buscarlo y lo encontré, no había salido a recibirnos justamente porque ya estaba muy viejo y caminaba muy lentamente.
Hace algunos años fue nombrado guardabosque honorífico, también tengo planeado volver a realizar este viaje en marzo en un día y medio y encontrarme de nuevo con él, aunque sé que no se acordará de mí pero yo sí me acordaré muy bien de él así como todas las personas que pasaron por el lugar y firmaron sus libros.
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